Atrapados por el odio. Por Teresa Melo

La pupila insomne

Hace años, en un evento en el extranjero, una participante dijo que los artistas cubanos éramos muertos de hambre. Respondí que como al saber que estaba muerta pedía disculpas porque les hablara un cadáver. Aquella ni siquiera conocía Cuba. Suerte que luego fuimos adonde un joven trovador me dedicó su concierto con canciones de Silvio. No lo olvido, café Melancolía. No hay posibilidad de diálogo con los atrapados en el odio fanático.

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